COWORKING Y COOPERATIVAS: 2 momentos WOW.

Descubrí el coworking hace unos 7-8 años. Fue mi mayor momento WOW a nivel profesional. Pero hace poco volví a experimentar una sensación parecida… mi segundo momento WOW profesional; el encaje perfecto de una fórmula societaria casi desconocida en los entornos de trabajo colaborativo: las cooperativas de trabajo asociado.

UNA CUESTIÓN DE VALORES

Para comprender bien esta conexión hay que remontarse a 2012 cuando la mayor fuente de información sobre este tema era la Coworking Wiki, un foro internacional abierto donde unos cuantos locos del coworking plasmábamos ideas, consultábamos dudas y compartíamos recursos útiles. Aquí se comenzó a hablar del Coworking Manifesto, una síntesis de los valores de esta nueva forma de trabajar que fue respaldada por buena parte de los gestores de espacios a nivel mundial en ese momento. Esto era lo esencial:

1. Colaborar en vez de competir. Incluso es posible competir colaborando.

2. Comunidad en vez de agendas. No hace falta buscar fuera lo que tenemos a nuestro lado.

3. Participar en vez de observar. La acción de los demás te invita a ser mucho más dinámico.

4. Hacer en vez de decir. Los hechos perduran más que las palabras.

5. Amistad en vez de formalidad. El trato diario permite crear lazos muy fuertes.

6. Atrevimiento en vez conformidad. Trabajar en entorno abierto estimula tu rapidez de reacción.

7. Aprendizaje en vez de expertos. Todos tenemos mucho que aprender.

8. Personas en vez de personalidades. Todas las personas deben tener su momento.

9. “Ecosistema de valores” en vez de “cadena de valores”. Los valores por encima de la competitividad.

Además de este Manifesto se hablaba de estos valores como los esenciales del coworking:

1. COMUNIDAD. Buena parte de las ventajas de esta forma de trabajar vienen por formar parte de un grupo de personas con intereses afines.

2. APERTURA. Un espacio coworking debe ser un espacio permeable a su entorno.

3. COLABORACIÓN. Un buen espacio coworking es aquel en el que sus miembros son una potente red de colaboradores.

4. SOSTENIBILIDAD. Un gestor persigue alimentar y dar continuidad a la actividad del propio espacio, pero también de sus coworkers por lo que una de sus funciones es dotarlos de herramientas que los haga más fuertes.

5. ACCESIBILIDAD. Esta forma de trabajar es para todo tipo de personas. Incluso perfiles con pocas habilidades sociales. El coworking facilita el crecimiento a nivel personal.

¿QUÉ ME CAUTIVÓ DEL COWORKING?

De forma pasional: la seguridad de estar ayudando a mejorar los entornos locales promoviendo esta forma de trabajar tan cargada de valores.

De forma racional: la obviedad de que esta era la fórmula de trabajo que mejor se iba a ajustar al nuevo paradigma laboral; basado, cada vez más, en perfiles freelance que se van habituando a trabajar en red y que, cada vez en mayor proporción, persiguen vivir de aquello que les apasiona.

Pero en ese punto en el que el autónomo llegaba a estos entornos de trabajo y comenzaba a trabajar en equipo había algo que no encajaba bien. Las fórmulas más conocidas no siempre se adaptaban bien. Por ejemplo: un grupo de autónomos que trabajan unidos para un cliente en un proyecto se tienen que organizar para facturar, asumiendo además a nivel personal cualquier tipo de responsabilidad que pudiera surgir… O, por ejemplo, en una S.L. el administrador se suele ver obligado a pagar una cuota de autónomo un 50% superior al de la base mínima y la incorporación de otros socios trabajadores es costosa de una forma o de otra… por lo que, muy a menudo, no se formaliza adecuadamente. Estamos hablando, en su mayoría, de proyectos empresariales en sus primeros años que no siempre cuentan con todos los recursos que quisieran.

Como decía… faltaba algo. Una fórmula bajo la cual agrupar a perfiles freelance acostumbrados a trabajar de forma colaborativa y democrática, asumiendo como propios los valores del coworking. Teníamos la sospecha que esa fórmula existía. Pero, a veces, necesitas que se te cruce la persona adecuada para hablarte de ello.

Y así fue, el segundo momento WOW de mi vida profesional. La herramienta: las cooperativas de trabajo asociado… con “solamente” algo más de un siglo de historia. Además de ser una fórmula con innumerables ventajas fiscales y económicas (de las que hablaremos en otro post) resulta estar dotada de un catálogo de valores increíblemente afines con los mencionados anteriormente:

  1. Adhesión voluntaria y abierta. Al igual que en el coworking, todo tipo de persona es susceptible de formar parte de una cooperativa.

  2. Gestión democrática por parte de los socios. Exactamente igual que la mayoría de personas que aúnan su talento para iniciar una nueva andadura empresarial y que toman decisiones importantes de forma democrática.

  3. Participación económica de los socios. Todos contribuyen por igual en la aportación de capital necesaria.

  4. Autonomía e independencia. Aunque se obtengan acuerdos o recursos de forma externa, los socios de una cooperativa deben mantener el control democrático de la cooperativa.

  5. Educación, formación e información. Está en el ADN de las cooperativas formar a sus socios e informar sobre su forma de funcionar. De forma muy similar a como se promueve el conocimiento en los espacios de trabajo colaborativo.

  6. Cooperación. Se fomenta la colaboración con otras cooperativas y el trabajo en red con ellas. ¡Bingo!

  7. Interés por la comunidad. Las cooperativas son fórmulas intensamente vinculadas al desarrollo local.

A veces nos empeñamos en buscar nuevas soluciones a los nuevos problemas… cuando bastaría con mirar atentamente a lo que nos rodea. Y es que, a pesar de lo novedoso de los entornos de trabajo colaborativos, hemos encontrado una “vieja solución” que se adapta como un guante a esta “nueva situación“.

Programa cofinanciado por la Consellería de Economía de la Generalitat Valenciana, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y el Fondo Social Europeo: “El Fondo Social Europeo Invierte en tu Futuro”.