La mejor fórmula para trabajar en equipo

No existen fórmulas válidas para todo el mundo ni todas las circunstancias. Pero me encuentro a menudo con grupos de emprendedores que comienzan aportando su talento y capital a partes iguales, y que toman las decisiones más importantes de forma democrática. Pero cuando se pretende dar un paso más allá y plasmar esa aventura en forma de empresa… comienzan las dudas.

CASOS REALES

En mi trayectoria he encontrado muchas personas con dudas importantes a la hora de elegir la mejor fórmula jurídica para trabajar en equipo. Aquí algunos ejemplos más recurrentes:

  1. Equipo de varios miembros que desarrollan actividad, en el que sólo uno está de alta como autónomo. No todas las empresas nacen como tales, y es de lo más frecuente que aunque se trabaje en equipo, sólo uno de los componentes se de de alta como autónomo en un inicio y se facture todo a través de esa persona. La persona que está de alta asume una enorme responsabilidad jurídica, y responde con su patrimonio presente y futuro a los riesgos que se puedan manifestar. Por supuesto, el resto del equipo, queda en situación irregular.
  2. Equipo de varios miembros, todos de alta como autónomos. Legalmente la situación es correcta. Y además permite beneficiarse de la tarifa plana.  Pero si se está trabajando en el mismo proyecto, la facturación a clientes y el reparto de los rendimientos van a generar una carga administrativa adicional importante (por ejemplo, habrá que presentar tantas declaraciones trimestrales como socios…, se tendrán que refacturar para repartir ingresos, o repartirlos sin hacerlo…) Y además  seguimos sufriendo los riesgos por la responsabilidad personal de los autónomos
  3. Equipo de varios miembros, en el que se constituye SL con varios socios:
    1. Sólo un socio de alta. El régimen de los administradores conlleva una cotización mínima superior, por lo que el gasto en Seguridad Social desde el inicio serían 357 €. Ese régimen además no es compatible con la tarifa plana. El resto del equipo permanece en situación irregular.
    2. Todos los socios de alta como autónomos. Tendríamos el autónomo administrador y resto como autónomos «normales», facturando a la SL. Situación que dependiendo de los porcentajes y de las funciones realizadas puede conllevar cierta complejidad y que muchas veces no se realiza correctamente. En cualquiera de los casos… una carga administrativa extra.
    3. Un socio como autónomo administrador y el resto en régimen general. Esta quizás es la situación más «regularizada», pero además de conllevar los costes de constituir una sociedad, hay que considerar los casi 400 € mensuales del autónomo administrador y en caso de nóminas de por ejemplo 1.000 € brutos al mes, unos 400 € mensuales más por cada socio o trabajador. Una opción demasiado cara para un proyecto que arranca. En esta situación, si alguno de los socios quiere desarrollar una actividad por cuenta propia complementaria, debería añadir el coste del autónomo. Además, a pesar de ser socios, es de aplicación la normativa laboral existente, a menudo muy rígida y alejada de las nuevas formas de trabajar.

Así pues, estas son las situaciones que se dan en estos casos:

  1. Responsabilidad jurídica personal ilimitada en caso de autónomos.
  2. Autónomos societarios que no permiten aprovechar la tarifa plana.
  3. Excesiva carga administrativa

  4. Costes excesivos
  5. Rigidez para compatibilizar actividades
  6. Dificultad para conseguir ayudas
  7. Falta de imágen profesional
  8. Exigencia de la normativa laboral

LA MEJOR FORMA JURÍDICA PARA TRABAJAR EN EQUIPO

Si uno tuviera que diseñar la mejor figura jurídica para trabajar en equipo, propicia para empezar a consolidar una actividad, estos serían algunos requisitos que creo que todos podríamos acordar:

  1. Seguridad jurídica
  2. Compatibilidad con tarifa plana para todos sus socios.
  3. Facilidad para compatibilizar actividades.
  4. Ventajas fiscales.
  5. Posibilidad de obtención de ayudas.
  6. Auto-regulación

MOMENTO WOW: SÍ QUE ES POSIBLE.

¿Se cumplen todos estos requisitos en alguna fórmula jurídica existente? Yo sólo conozco una:  la cooperativa de trabajo asociado.

  1. Como empresa que es, otorga una responsabilidad limitada al capital aportado a sus socios. Que es, como mínimo, al igual que en una SL, de 3.000 €.
  2. Nos permite elegir que sus socios opten por régimen general o régimen de autónomo. En el último caso, compatible con la tarifa plana de autónomos, tanto para sus administradores como el resto de socios trabajadores.
  3. En el caso de que los socios sean autónomos, sólo tendrían que dar de alta su actividad para realizar actividades por cuenta propia. Esto facilita el trabajo en red tan frecuente en los espacios de coworking, desarrollando un proyecto principal pero alternándolo con otros puntualmente.
  4. El tipo medio real del Impuesto de Sociedades es casi 3 veces inferior al de una Sociedad Limitada. Además, en la Comunidad Valenciana y otras comunidades, los impuestos autonómicos más importantes están exentos (ITP y AJD, para fines cooperativos). Es decir, cuando las cosas empiezan a funcionar también es una figura que nos interesa.
  5. Existe un régimen de ayudas muy interesantes a la constitución, incorporación de socios, inversión y asistencia técnica. No debe ser la razón por la que constituir una cooperativa, pero probablemente es la figura con mayor apoyo en este sentido. Si estás en la Comunidad Valenciana, echa un vistazo sobre este tema a la web de Fevecta.
  6. El documento por el que se regulan las relaciones laborales y la normativa interna de una cooperativa son sus estatutos y el reglamento de régimen interno, que sus socios pueden amoldar con un alto grado de libertad a sus circunstancias concretas. En él se recogen los aspectos realmente importantes para ellos, que no necesariamente son los impuestos por ley.

¿Sorprendid@? ¿Incrédul@? Es normal. A mí también me pasó. Pero como decía al principio no es una fórmula válida para todo el mundo. Cuando una de las personas quiere asegurarse el control de la sociedad, cuando se pretende vender una parte de la empresa a corto-medio plazo, cuando se precisa mucha contratación por cuenta ajena… para esos casos hay otras fórmulas probablemente más adecuadas. Pero ante el desconocimiento que todavía hay sobre esta figura, conviene tenerla muy en cuenta si estamos en alguno de los casos que hemos visto más arriba. Además de todo esto, las cooperativas son un tipo de empresa muy especial, recomendable sólo para quienes comparten sus valores fundamentales. Si estás trabajando en un espacio de coworking es muy probable que te encajen, pero si quieres saber más echa un vistazo a mi post anterior:  «Coworking y Cooperativas, 2 momentos wow».

Programa cofinanciado por la Consellería de Economía de la Generalitat Valenciana, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y el Fondo Social Europeo: “El Fondo Social Europeo Invierte en tu Futuro”.

COWORKING Y COOPERATIVAS: 2 momentos WOW.

Descubrí el coworking hace unos 7-8 años. Fue mi mayor momento WOW a nivel profesional. Pero hace poco volví a experimentar una sensación parecida… mi segundo momento WOW profesional; el encaje perfecto de una fórmula societaria casi desconocida en los entornos de trabajo colaborativo: las cooperativas de trabajo asociado.



UNA CUESTIÓN DE VALORES

Para comprender bien esta conexión hay que remontarse a 2012 cuando la mayor fuente de información sobre este tema era la Coworking Wiki, un foro internacional abierto donde unos cuantos locos del coworking plasmábamos ideas, consultábamos dudas y compartíamos recursos útiles. Aquí se comenzó a hablar del Coworking Manifesto, una síntesis de los valores de esta nueva forma de trabajar que fue respaldada por buena parte de los gestores de espacios a nivel mundial en ese momento. Esto era lo esencial:

1. Colaborar en vez de competir. Incluso es posible competir colaborando.

2. Comunidad en vez de agendas. No hace falta buscar fuera lo que tenemos a nuestro lado.

3. Participar en vez de observar. La acción de los demás te invita a ser mucho más dinámico.

4. Hacer en vez de decir. Los hechos perduran más que las palabras.

5. Amistad en vez de formalidad. El trato diario permite crear lazos muy fuertes.

6. Atrevimiento en vez conformidad. Trabajar en entorno abierto estimula tu rapidez de reacción.

7. Aprendizaje en vez de expertos. Todos tenemos mucho que aprender.

8. Personas en vez de personalidades. Todas las personas deben tener su momento.

9. «Ecosistema de valores» en vez de «cadena de valores». Los valores por encima de la competitividad.

Además de este Manifesto se hablaba de estos valores como los esenciales del coworking:

1. COMUNIDAD. Buena parte de las ventajas de esta forma de trabajar vienen por formar parte de un grupo de personas con intereses afines.

2. APERTURA. Un espacio coworking debe ser un espacio permeable a su entorno.

3. COLABORACIÓN. Un buen espacio coworking es aquel en el que sus miembros son una potente red de colaboradores.

4. SOSTENIBILIDAD. Un gestor persigue alimentar y dar continuidad a la actividad del propio espacio, pero también de sus coworkers por lo que una de sus funciones es dotarlos de herramientas que los haga más fuertes.

5. ACCESIBILIDAD. Esta forma de trabajar es para todo tipo de personas. Incluso perfiles con pocas habilidades sociales. El coworking facilita el crecimiento a nivel personal.



¿QUÉ ME CAUTIVÓ DEL COWORKING?

De forma pasional: la seguridad de estar ayudando a mejorar los entornos locales promoviendo esta forma de trabajar tan cargada de valores.

De forma racional: la obviedad de que esta era la fórmula de trabajo que mejor se iba a ajustar al nuevo paradigma laboral; basado, cada vez más, en perfiles freelance que se van habituando a trabajar en red y que, cada vez en mayor proporción, persiguen vivir de aquello que les apasiona.

Pero en ese punto en el que el autónomo llegaba a estos entornos de trabajo y comenzaba a trabajar en equipo había algo que no encajaba bien. Las fórmulas más conocidas no siempre se adaptaban bien. Por ejemplo: un grupo de autónomos que trabajan unidos para un cliente en un proyecto se tienen que organizar para facturar, asumiendo además a nivel personal cualquier tipo de responsabilidad que pudiera surgir… O, por ejemplo, en una S.L. el administrador se suele ver obligado a pagar una cuota de autónomo un 50% superior al de la base mínima y la incorporación de otros socios trabajadores es costosa de una forma o de otra… por lo que, muy a menudo, no se formaliza adecuadamente. Estamos hablando, en su mayoría, de proyectos empresariales en sus primeros años que no siempre cuentan con todos los recursos que quisieran.

Como decía… faltaba algo. Una fórmula bajo la cual agrupar a perfiles freelance acostumbrados a trabajar de forma colaborativa y democrática, asumiendo como propios los valores del coworking. Teníamos la sospecha que esa fórmula existía. Pero, a veces, necesitas que se te cruce la persona adecuada para hablarte de ello.

Y así fue, el segundo momento WOW de mi vida profesional. La herramienta: las cooperativas de trabajo asociado… con “solamente” algo más de un siglo de historia. Además de ser una fórmula con innumerables ventajas fiscales y económicas (de las que hablaremos en otro post) resulta estar dotada de un catálogo de valores increíblemente afines con los mencionados anteriormente:

  1. Adhesión voluntaria y abierta. Al igual que en el coworking, todo tipo de persona es susceptible de formar parte de una cooperativa.

  2. Gestión democrática por parte de los socios. Exactamente igual que la mayoría de personas que aúnan su talento para iniciar una nueva andadura empresarial y que toman decisiones importantes de forma democrática.

  3. Participación económica de los socios. Todos contribuyen por igual en la aportación de capital necesaria.

  4. Autonomía e independencia. Aunque se obtengan acuerdos o recursos de forma externa, los socios de una cooperativa deben mantener el control democrático de la cooperativa.

  5. Educación, formación e información. Está en el ADN de las cooperativas formar a sus socios e informar sobre su forma de funcionar. De forma muy similar a como se promueve el conocimiento en los espacios de trabajo colaborativo.

  6. Cooperación. Se fomenta la colaboración con otras cooperativas y el trabajo en red con ellas. ¡Bingo!

  7. Interés por la comunidad. Las cooperativas son fórmulas intensamente vinculadas al desarrollo local.

A veces nos empeñamos en buscar nuevas soluciones a los nuevos problemas… cuando bastaría con mirar atentamente a lo que nos rodea. Y es que, a pesar de lo novedoso de los entornos de trabajo colaborativos, hemos encontrado una «vieja solución» que se adapta como un guante a esta «nueva situación«.

Programa cofinanciado por la Consellería de Economía de la Generalitat Valenciana, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y el Fondo Social Europeo: «El Fondo Social Europeo Invierte en tu Futuro».